La hermandad de hierro: Lazos de acero (IX)

Alice, quien seguía creando picos de hielo comenzó a guiar a Arnest hacia ella.

A unos metros de ella un trozo de hielo comenzó a formarse rápidamente de la nada y, una vez que alcanzó un tamaño más grande que todos los picos de hielo anteriores fue lanzado a la dirección de Arnest.

Sin otra opción aparente más que bloquear, Arnest detuvo el proyectil mientras esquivaba el pico de hielo que salía del suelo.

Justo en ese momento Alice se movió a una velocidad mucho mayor a la anterior para aparecer detrás del pico de hielo que comenzaba a romperse.

La pierna derecha de Alice comenzó a romperse, revelando un material similar al del brazo derecho de Eidan.

Arnest no pudo reaccionar a tiempo y Alice conectó la patada en su estómago, causando que Arnest saliera rodando justo al centro del círculo que Alice había formado con todos los picos de hielo formados a lo largo del duelo.

Sin darle tiempo de ponerse completamente de pie a Arnest, Alice creó un muro de hielo frente a ella y todos los picos de hielo explotaron, creando una cantidad extremadamente alta de proyectiles de hielo que salieron proyectados en todas direcciones.

-Una situación en la cual es imposible evadir o defenderse- Dijo Klauz

-¿Solo quedaría atacar?- Preguntó Eidan

Arnest dio un giro después de impulsarse con las manos mientras se levantaba, causando que todos los proyectiles a su alrededor se compactaran en uno de mayor tamaño al que Alice le había lanzado a Arnest.

Todo acabó muy rápido después de eso. Arnest dio otro giro con el proyectil para compactarlo más y darle la forma de una lanza, la cual lanzó contra el muro que Alice había formado frente a ella destruyéndolo y atravesándola en el estómago para terminar empalada en el muro que estaba detrás de ella.

Alice trató de liberarse con lo que le quedaba de fuerza, pero después de unos segundos dejó de moverse completamente.

Una escena brutal para Eidan tuvo lugar frente a sus ojos. La chica de pelo carmesí yacía muerta en el muro a manos del profesor Arnest.

-Vaya, ¡Eso estuvo cerca! Por poco me convierto en un hombre de nieve real...- Dijo Arnest.

-Felicidades por su victoria señor Arnest- Dijo Klauz.

-Gracias Klauz. ¿Eidan? ¿Viste eso?- Preguntó Arnest.

-Desearía no haberlo hecho...- Dijo Eidan mientras trataba de apartar la mirada del cuerpo de la chica.

-¿Por qué la cara pálida?- Preguntó Arnest.

-Señor Arnest, puede que el joven Eidan no sepa sobre lo que acaba de ocurrir- Sugirió Klauz.

-Oh...ooooooooooohh...woops, creo que eso fue un error de mi parte- Dijo Arnest.

-¿Un error? ¿Haberla matado de esa manera fue un error?- Preguntó Eidan.

-Nonononono, verás Eidan. Lo que acaba de pasar fue una ilusión creada por nosotros- Dijo Arnest.

-¿Ilusión?- Preguntó Eidan.

-Así es, cuando dos usuarios de magia deciden tener un duelo sin las consecuencias de un duelo real ambos hacen un pacto en el cual ambas personas entran en una especie de meditación que no termina hasta que alguno de los dos se rinda o muera dentro de la ilusión- Respondió Arnest.

-¿Entonces cómo es que puedo verlos?- Preguntó Eidan.

-Cuando dos usuarios de magia hacen un duelo "amistoso" los demás a su alrededor pueden elegir si observarlo o no. En este caso hice que Klauz te metiera dentro de la ilusión para que pudieras verlo- Respondió Arnest.

-¿Y si alguien intenta entrometerse en el duelo?- Preguntó Eidan.

-Mueren instantáneamente- Respondió Arnest en seco.

-Wow, que severo castigo...- Dijo Eidan.

-Verás Eidan, la diosa de los espíritus no es una fanática de la gente tramposa, los usuarios de magia como yo y Alice somos los responsables de honrar la memoria de todos nuestros antepasados que descubrieron las técnicas y también de mejorarlas. Como consecuencia nuestro honor es lo último que puede ser manchado- Dijo Arnest.

-¿Entonces quiere decir que Alice no está muerta verdad?- Preguntó Eidan apuntando al cuerpo de la chica en el muro mientras trataba de no vomitar.

-Así es- Respondió Arnest.

-¡Tú!- Un grito femenino se escuchó en el salón.

Eidan volteó hacia la dirección de aquella voz y se encontró con Alice quien estaba en perfecto estado y sin ningún rastro de aquella herida en su estómago.

-¿Qué hacías mirando mi cuerpo con esa cara?- Preguntó Alice

-Eh, bueno...era un cadáver así que yo...-

Alice no dejó terminar a Eidan.

-¡Aún en el desafortunado caso de mi muerte, mi apariencia debe resultar agradable!- Gritó Alice.

Eidan pensó que definitivamente había algo malo dentro de la cabeza de esa chica, pero sintió que si lo mencionaba podía perder su vida.

-Espera un segundo... ¿Te puedo entender?- Preguntó Eidan

-Por supuesto, estoy hablando en tu primitivo idioma. Si no me entendieras así tendría que asumir que sufres de un severo retraso mental- Contestó Alice.

-En ese caso me presentaré. Mi nombre es Eidan Mist, gustó en conocerte Alice- Dijo Eidan.

Alice estaba sorprendida por la cortesía de Eidan pese a haber sido insultado hace dos segundos.

-En ese caso te diré mi nombre "Eidan". Soy Alice Zvant, decimotercera heredera de la familia Zvant y la primera aprendiz del profesor Arnest. Bienvenido- Dijo Alice extendiéndole la mano a Eidan.

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