La hermandad de hierro: Lazos de acero (VII)

-Oh. Gracias por cuidar la casa mientras no estaba, Klauz- Respondió Arnest.

-No se preocupe señor Arnest, es mi deber- Dijo el mayordomo.

-Por cierto, veo que ha traído un peculiar invitado... ¿Su experimento ha sido exitoso?- Preguntó el mayordomo.

-Así es Klauz, de ahora en adelante este chico vivirá con nosotros- Respondió Arnest.

Eidan no sabía cómo reaccionar en estas situaciones, así que lo primero que hizo fue presentarse.

-Hola señor Klauz, mi nombre es Eidan Mist. Gusto en conocerlo- Dijo Eidan.

-Debería decir que el gusto es mío joven Eidan, ha pasado un tiempo desde que el maestro Arnest ha traído a alguien- Dijo Klauz.

-¿Ha pasado un tiempo? ¿Alguien?- Pensó Eidan

La idea de que tal vez él no era el único en la misma situación en aquél lugar comenzó a rodar por la cabeza de Eidan.

Justó cuando Eidan se disponía a preguntar sobre ese tema un gritó resonó a lo largo del cuarto y un libro voló hacia el pasillo que estaba a un lado de donde estaban todos reunidos.

Por alguna extraña razón para Eidan las caras de Klauz y Arnest lucieron cansadas por un momento tras escuchar el grito

-Es bueno ver que no ha cambiado- Dijo Arnest.

-Aunque sería mejor si se comportara debidamente- Dijo Klauz.

Una chica pelirroja con ojos dorados como oro y aparentemente de la misma edad que Eidan apareció en ropa interior gritando cosas que Eidan no entendía.

Después de mirar el libro durante unos segundos como si hubiera ofendido a sus antepasados, la chica volteó hacia donde se encontraban los demás.

-¡Hola Alice! ¿Tiempo sin vernos, eh?- Dijo Arnest.

La chica se acercó rápidamente al grupo y comenzó a hablar en el extraño lenguaje con Arnest mientras apuntaba hacia Eidan molesta.

Sin previo aviso, la chica se acercó a Eidan y agarró su brazo derecho solo para soltar un gruñido después de tocarlo y retirarse por donde vino.

-¿Alguien me puede decir que acaba de pasar?- Preguntó Eidan confundido por la situación.

-Nada importante, ella solo quería saber quién eras y porque estabas aquí- Respondió Arnest

-A mí me pareció que estaba siendo insultado- Dijo Eidan

-La señorita Alice no tiene malas intenciones joven Eidan, sus habilidades sociales no son lo mejor que digamos...- Dijo Klauz

-Como sea, le dije que mañana le explicaba todo. Llevo bastante tiempo fuera de casa y quiero descansar- Dijo Arnest estirando sus brazos

Bajo las órdenes de Arnest, Klauz guio a Eidan hacia uno de los cuartos disponibles.

-Como lo pensaba... ¡Esta casa en verdad es una mansión!- Dijo Eidan después de ver todo lo que había en el trayecto de la entrada hasta su habitación.

-Joven Eidan, le recomiendo que guarde su emoción para el día de mañana. El maestro Arnest me ha informado que lo tomará como su aprendiz así que lo mejor sería que descanse- Dijo Klauz

-Supongo que tienes razón. Gracias por la hospitalidad- Dijo Eidan

Klauz se despidió de Eidan después de indicarle donde estaban las cosas en el cuarto y la dirección del baño más cercano.

Eidan se quedó pensando en todo lo que haría una vez aprendiera a usar la magia y juró nunca usarla de manera egoísta. Arnest le había dado una segunda oportunidad en la vida y esta vez Eidan no tenía interés en terminar como la primera.


La mañana siguiente inicio de manera violenta para Eidan al ser despertado abruptamente por el sonido de una explosión.

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