La hermandad de hierro: Lazos de acero (VIII)

Después de correr a toda velocidad por el pasillo y bajar las escaleras, Eidan llegó al lugar donde se había generado la explosión.

El salón principal.

Uno de los cuantos lujos que demostraba la mansión de los cuales Eidan había sido testigo.

Un salón lo suficientemente grande como para dejar celoso a todos los ricos que Eidan había robado en el pasado.

En ese salón una nube de polvo azul acababa de dispersarse.

Alice y Arnest se encontraban en lados opuestos del lugar mirándose fijamente.

El brazo derecho de Eidan comenzó a brillar intensamente, tanto que sentía que le quemaría el brazo.

-¿Hay tanta magia en este lugar?- Pensó Eidan.

-Buenos días joven Eidan. ¿Durmió adecuadamente?- Preguntó Klauz.

-Uh sí, buenos díaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas- Gritó Eidan al sorprenderse de la súbita aparición del mayordomo.

-¿Qué está pasando allá abajo?- Preguntó Eidan mientras recuperaba la compostura.

-¿Le interesa el duelo entre la señorita Alice y el maestro Arnest?- Preguntó Klauz

Antes de que Eidan pudiera preguntar algo la batalla continuó y Alice (Que esta vez estaba vestida con unos shorts, una playera gris y con su cabello amarrado en una colla de caballo) intentó tomar la ventaja.

Moviéndose extremadamente rápido Alice intentó patear a Arnest en las costillas, pero se detuvo y retrocedió al darse cuenta que sus movimientos habían sido anticipados.

La figura de Arnest que había esperado recibir el golpe y contraatacar desapareció antes de que Alice pudiera retroceder y apareció detrás de ella soltando un puñetazo en su espalda y una patada en su pierna derecha.

Inmediatamente un pico de hielo emergió del suelo justo donde estaba Arnest, forzándolo a detener el ataque y esquivarlo. Alice aprovechó el momento para alejarse de Arnest.

Los picos de hielo seguían emergiendo del suelo, cada vez más delgados y aumentando la distancia entre Arnest y Alice.

Después de crear una cantidad considerable de hielo en el campo, Alice dio un pisotón en el suelo e inmediatamente el suelo fue cubierto por una capa de hielo.

-Hmm. Parece que este duelo ha terminado- Dijo Klauz.

Eidan quedó confundido ante tal declaración ya que para él, ambos estaban en condiciones iguales de ganar. Sin embargo la manera en la que Klauz hizo tal comentario no parecía tener ni un gramo de inseguridad.


-Es la victoria del maestro Arnest- Dijo Klauz.

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