La hermandad de hierro: Lazos de acero (X)

-Que quede claro que esto no significa que somos amigos, solo pienso que sería buena idea conocer de una vez a alguien que vivirá en esta casa y que tendré que soportar- Dijo Alice.

Eidan no dijo nada al respecto.

-Entonces, ¿Ya me puedes explicar sobre la magia?- Preguntó Eidan volteando a ver a Arnest.

-Me encantaría pero...- Dijo Arnest mientras volteaba a ver a Alice y a Eidan sucesivamente.

Después de un momento Alice se dio cuenta de lo que Arnest tramaba.

-¡Ni se te ocurra!- Gritó Alice.

-¿Qué se me puede ocurrir?- Preguntó Arnest en un tono sarcástico mientras sonreía.

-¡No! ¡Me niego!- Volvió a gritar Alice.

A partir de ese punto Eidan dejó de entender lo que Alice decía, pero sintió que no eran palabras que quisiera escuchar por como ella se exaltaba.

-Entonces está decidido, a partir de ahora Alice será la encargada de enseñarte sobre la magia, Eidan- Dijo Arnest.

-...-

-¿Eh? ¡¿No se supone que yo era tu aprendiz?!- Preguntó Eidan sorprendido.

-Y lo sigues siendo, pero por ahora tengo cosas más importantes que hacer gracias a que el experimento en tu brazo fue exitoso- Dijo Arnest.

La actitud de Alice dio un giro de 180 grados al escuchar lo que dijo Arnest.

-¿Estás seguro?- Le preguntó Alice a Arnest.

-Por supuesto, no te asignaría un deber que no pudieses cumplir- Respondió Arnest.

-De acuerdo. Acepto ser la maestra temporal de Eidan. Pero a cambio prométeme algo- Dijo Alice.

-¿Que sería?- Preguntó Arnest.

-Promete que lo lograrás esta vez- Dijo Alice

Arnest asintió con la cabeza y sonrió. Sin decir nada más salió de la habitación.

-¡Ah! ¡Olvidé preguntarle una cosa al profesor!- Dijo Eidan.

Klauz intervino de manera inmediata.

-¿Debo suponer que es sobre la ubicación de sus compañeros?- Preguntó Klauz.

Eidan asintió.

-Me temo que nuestro rastreador aún no ha encontrado a nadie de sus amigos. Seguiremos buscando y cuando encontremos a alguien le avisaremos- Dijo Klauz.

Eidan solo podía pensar en el estado de sus compañeros.

-¿De quienes están hablando?- Preguntó Alice.

-Antiguos compañeros, vivíamos en el mismo callejón y robábamos comida en grupo...- Respondió Eidan.

-¿Eh? ¡¿Eras un ladrón?! Que bajo ha caído el profesor...- Dijo Alice disgustada.

-¡No lo hacía porque quisiera! Estábamos en una situación muy difícil en esos momentos, nadie nos contrataba para hacer algún tipo de trabajo y por ende no teníamos dinero para comprar comida...- Dijo Eidan

Alice se quedó callada por un momento.

-¿Alice?- Preguntó Eidan.

-La razón- Dijo Alice.

-¿Eh? ¿Razón?- Preguntó Eidan.

-¿Cuál fue la razón por la cual te separaste de tu grupo?- Preguntó Alice.

Eidan le explicó que el lugar de donde el venía tenía leyes muy estrictas respecto a los robos, sin importar la razón de ellos.

-Como te puedes dar cuenta, me terminó costando un brazo- Dijo Eidan mostrándole su brazo derecho mecánico creado por el profesor Arnest.

-Honestamente estoy muy agradecido con el profesor. Gracias a él aún sigo vivo...- Agregó Eidan.

-No sabría decirte si deberías estar agradecido con él. A veces la gente tiene razones ocultas por las cuales hacen lo que hacen- Dijo Alice.

-¿Razones ocultas?- Pregunto Eidan confundido.

-Ya te darás cuenta, si todo marcha bien claro está- Dijo Alice.

Comentarios

Entradas populares