La hermandad de hierro: Lazos de acero (15)

-¡Gah!- Gritó Eidan.

Pese a su protección, dos pequeños pedazos de hielo habían logrado entrar por una de las grietas de la roca, encajándose en su brazo izquierdo.

Eidan intentó sacarse los pedazos de hielo del brazo, pero estos parecían haberse aferrado a su piel de tal manera que sacarlos de manera forzada le causarían más daño, así que decidió dejarlos ahí.

-¡No puedo seguir a la defensiva! ¡Tengo que atacar de alguna manera!- Pensó Eidan mientras trataba de idear algún tipo de estrategia para vencer a Alice.

-¡Eidan!- Un grito resonó dentro de la cabeza de Eidan. Era la voz de Alice.

-¿Acaso no entiendes por qué sigues con vida?- Dijo Alice.

-Si piensas que en algún momento te las has arreglado para escapar por tu propia cuenta te equivocas. Si así lo deseara, tú ya estarías muerto- Agregó.

-Todo este tiempo he estado viendo dentro de tu mente con mi magia, tu cuerpo puede ser fuerte. Pero tu mente es débil-

El asalto verbal de Alice continuó y cada segundo que pasaba Eidan se ponía más nervioso y le costaba más respirar.

-Veo que no tienes intención de salir. Hagamos de tus próximos minutos una muerte súbita ¿Ok?- Dijo Alice.

-¡Eidan! ¡El hielo que actualmente está incrustado en tu brazo aún está bajo mi control! ¡Si decides quedarte encerrado mi hielo comenzará a cubrir todo tu brazo y eventualmente tu cuerpo! ¡Decide!- Agregó Alice.

El pulso de Eidan aumentó de manera drástica. En este punto Eidan ya no podía escuchar las palabras de Alice y mucho menos sentir el hielo que comenzaba a crecer en su brazo izquierdo.

La mente de Eidan quedó completamente en blanco. Sin pensamientos, sin planes, sin ningún tipo de esperanza decidió apostar todo a la magia que tanto le había dicho Arnest que lo podía todo.

Alice perdió la capacidad de leerle la mente, un momento tan pequeño en el que Alice estuvo desconcertada permitió a Eidan entrar en su mente y ubicar su posición.

Eidan salió de la roca golpeándola por el lado opuesto y un proyectil muy grande de hielo a gran velocidad lo estaba esperando.

-¡Yo no voy a morir!- Gritó Eidan mientras corría hacia el pico de hielo.

Al no tener ningún tipo de defensa más que sus puños, Eidan ideó la única estrategia posible en esa situación.

Un golpe. Un golpe con el brazo derecho que contenía toda la energía de Eidan fue liberado en el proyectil.


El grito de Eidan al impactar el proyectil vino acompañado de una energía tan grande que el proyectil no solo fue destruido sino que la energía restante fue liberada de manera violenta en la dirección de Alice.

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